¿QUÉ ES LA DISTROFIA MUSCULAR?
La distrofia muscular hace referencia
a un grupo de enfermedades hereditarias que tienen como factor común la
producción de debilidad de los músculos estriados, los cuales son los
encargados de producir los movimientos voluntarios del cuerpo humano. Esta
enfermedad puede afectar tanto a los adultos como a los niños, pero las formas
más graves se tienden a presentar en este último grupo, específicamente durante la primera infancia.
Los síntomas variarán
entre los diferentes tipos de distrofia muscular. Las personas que padecen esta
enfermedad presentan debilidad muscular y alteraciones en sus proteínas
musculares, lo que tiene como consecuencia la muerte de las células que
componen este tejido, produciendo entonces que sufran problemas de movilidad,
afectando su día a día.
En cuanto al diagnóstico del tipo
de distrofia muscular que presentan los distintos pacientes, el médico se basa
en un examen físico y en la historia clínica de cada paciente. Los distintos
grupos musculares son afectados por diferentes tipos de distrofia muscular. Los
resultados del examen clínico pueden mostrar, dentro de otros, una columna
vertebral anormalmente curvada, contracturas articulares y tono muscular bajo.
Existen algunos tipos de
distrofia muscular que comprometen el miocardio y causan miocardiopatía o
arritmias, que corresponde a un ritmo cardiaco anormal. Frecuentemente, como
parte del cuadro, existe una pérdida de masa muscular. Esta es en ocasiones
difícil de observar dado que algunos tipos de distrofia ocasionan una
acumulación de grasa y tejido conectivo que hacen que el músculo se vea más
grande. Este síndrome se denomina seudohipertrofia. Además de lo anteriormente
mencionado, para confirmar el diagnóstico se puede realizar una biopsia
muscular pero en otros casos el examen de sangre con el cual se analiza el ADN puede ser suficiente.
Existen otros exámenes que
colaboran en la determinación específica del diagnóstico tales como: electrocardiografía,
exámenes neurológicos, exámenes de sangre y orina y pruebas genéticas para
detectar los distintos tipos de distrofia muscular.
Hasta la actualidad no existe un
tratamiento específico que permita curar la distrofia muscular. A pesar de
esto, si existen diferentes tratamientos que intentan retrasar la evolución de
esta y mantener al paciente independiente de ayudas externas el mayor tiempo
posible, en otras palabras lo que se busca con estos tratamientos es retrasar
la aparición de los síntomas. Estos también pretenden evitar las complicaciones
a futuro, como lo son la insuficiencia cardiaca e insuficiencia respiratoria.
Generalmente se necesita la intervención de varias especialidades para lograr
realizar un tratamiento completo, siendo estas: fisioterapia, pediatría,
neurología y cirugía.


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